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Apuntes sobre un encuentro con activistas del Este de Europa: Cartografías de Rusia, Ucrania, Bosnia y Rumanía.

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El 10 y 11 de mayo de 2014 tuvo lugar en Bucarest un encuentro entre activistas de Rumanía, Rusia, Ucrania, Bosnia y Herzegovina y del Estado Español. El encuentro fue organizado por la ONG CE-RE, cuyo principal objetivo es introducir mecanismos de participación ciudadana en las distintas comunidades, por otro lado, CeRe fue parte activa en las movilizaciones contra la mina de oro en Roșia Montană.

Las distintas presentaciones se intercalaron con debates y preguntas sobre la situación de los movimientos sociales en cada uno de esos países. Un evento que tal vez ayude a comprender situaciones que no resultan sencillas de encontrar en los medios de comunicación masivos y mucho menos, enmarcar en la contemporaneidad de los levantamientos sociales.

Rusia descrita por rusos

La  primera exposición fue la de los activistas rusos, que fue la más comprimida, pero no por ello menos compleja. Llegados de Moscú y San Petesburgo, son participantes del grupo “Открытая  Левая” (Izquierda abierta).  Y aquí empiezan las complejidades de la política y la sociedad rusa, puesto que ser “de izquierda” en un país post-soviético implica ser visto como fiel seguidor de Stalin, de hecho, en algunos de ellos está prohibido. Partiendo de este punto, la democracia y los derechos civiles equivalen al genocidio, mientras que el neoliberalismo y el totalitarismo, mientras estén de acuerdo con la Iglesia, equivalen a la libertad. Bienvenidos a Rusia.

 

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En 2011, las elecciones al parlamento ruso sufrieron una evidente manipulación. Esto desencadenó, tras 20 años sin manifestaciones, protestas en las calles. Según comentaron los compañeros, estas protestas tuvieron una gran afluencia de la clase media, con propuestas reformistas y liberales. No obstante, desencadenó el comienzo de un movimiento social: Promesa Democrática.

En 2012 aumentó la violencia policial y una represión generalizada; cientos de personas eran arrestadas en cada manifestación y la policía gozaba de libertad absoluta para aplicar torturas, secuestrar, invadir viviendas de activistas, etc. Durante este año nació una nueva iniciativa siguiendo la estrategia marcada por Occupy Wall Street, llamándose así Occupy Moscow. Esta acampada era también una apuesta por la democracia, compatible a su vez con una mayoría de participantes liberales.

En 2013 hubo nuevas elecciones, y los movimientos sociales apostaron por un representante diferente: Alexei Anatolievich Navalny, blogguer y líder de la oposición que se auto-define como “nacional-demócrata”. Se  opone fuertemente a la corrupción y como activista destaca por apostar por un discurso pro-democrático. (Más información)

Ya en 2014 irrumpe con fuerza el conflicto de Ucrania, dando un giro a los movimientos, que se focalizan ahora en protestar contra la invasión de Crimea y por la paz. En este momento clave, el Estado empieza a cambiar internamente, según los compañeros, para mal. Decidieron explicar la situación actual que se vive en Rusia para poder entender estos cambios.

 

La “mayoría silenciosa” de Putin

La “estabilidad” es ahora la gran palabra, el eufemismo propagandístico por excelencia. Todo vale con solo mencionar el vocablo. Esta situación aparece en el contexto de la crisis económica internacional, que ha puesto en evidencia los límites del modelo económico ruso. Las propuestas del gobierno contra la situación de “inestabilidad”  han sido, por un lado el “giro conservador” y por el otro, resaltar la imagen de Putin como “el salvador”.

Este giro conservador es una llamada indirecta a la abstención para asegurar la hegemonía política. Se abre el debate a un nuevo enemigo de la sociedad: los “anti-patriotas”, es decir, todos aquellos que se oponen a Putin. Y también se apela a la “mayoría silenciosa” que, al no pronunciarse, son contados como fieles al gobierno.

Las políticas de Putin están obsoletas y el país ha caído en una espiral de decadencia, pero la opinión pública le otorga al presidente uno de los mayores niveles de apoyo de su carrera.

 

El factor cultura

Dos tendencias que parecen contradictorias dominan la escena rusa de la cultura, centralizada por el Estado debido a la herencia soviética: Una aboga por una “modernización”, que en realidad pasa por una cultura mercantilizada del disfrute y el ocio, encaminada a aplacar la protesta a través del mensaje de buscar la felicidad de una clase media golpeada por la crisis. La otra, denominada “patriótica,” va enfocada a dar una imagen de gran nación hacia la masa, y busca negar toda idea de revolución llegando incluso a ensalzar el zarismo, por lo que también juega un papel clave en la generación de una sociedad conformista y alejada de la crítica.

Se produce una centralización de las instituciones privadas de la cultura, cuyo mensaje pasa a controlar el Estado a través de subvenciones, a la vez que un fuerte recorte de presupuesto en las instituciones públicas en nombre de la eficiencia y de la autosuficiencia. Nada que nos sea ajeno en este aspecto.

 

Censura

La  propaganda no es suficiente para modificar la opinión pública, así que la censura entra en escena, y no precisamente de forma camuflada. Hay un gran pacto sobre lo que se permite o se prohibe en cuanto a información se refiere. Hablar de desarrollo (especialmente tecnológico) y eficiencia (del estado, de la economía) es de lo poco que está “permitido”, junto con el gran concepto de los “traidores a la nación”, el nuevo enemigo para el que Putin es la “salvación.”

Los juegos de Sochi mostraron claramente el nivel de censura que existe, ya que su crítica en público podía suponer penas de cárcel. Aún así, el punto clave es la regulación de la blogosfera en Rusia, de la que poco se habla y puede que sea una de las leyes de censura más restrictivas que existen en la actualidad. Según la lógica del gobierno ruso, un blogger tiene la misma responsabilidad que un periodista a la hora de publicar información en internet, y por ello se debe regular. La regulación consiste en  que cada blogger con más de 2000 seguidores (no tenemos detalles de los criterios bajo los que se revisa esto) debe identificarse obligatoriamente con su nombre real ante el gobierno, bajo riesgo de que se cierre su página. Una vez registrado, sus publicaciones están restringidas a no salirse de la “legalidad”

 

¿Izquierda en Euromaidan? El caso Ucrania

La intervención sobre Ucrania fue realizada por una persona muy activa en el movimiento Maidan surgido en 2013, y candidata a las elecciones locales en su región. La participación de su grupo consistió, entre otras cosas, en introducir el tema del feminismo en la protesta y hablar contra el capitalismo. Formaba parte de uno de  los colectivos más ignorados en las protestas: la izquierda de Ucrania.

En primer lugar y según su relato, dentro del movimiento, a pesar de  haberse llegado a apodar “EuroMaidan” existía un bloque crítico respecto a la UE y en pro de la democracia. Los organizadores no lo aceptaron en una primera instancia pero participaron a pesar de que la ultraderecha les saboteó y los expulsó con violencia.

Junto al “Comité 19 de Enero”, se formó un bloque antifascista dentro de la movilización permanente de Kiev, para visibilizar precisamente el 19 de enero de 2014, fecha en la que se conmemora el asesinato de los antifascistas Stanislav Markielov y Anastasia Baburova. Este fue el primer paso frente al bloque ultra-nacionalista de Sbovoda (partido fascista) y los denominados “hooligans”.

Cuando  se generalizó la violencia, en enero y febrero de 2014, y empezaron a ocurrir las primeras muertes, la tensión social que existía hizo que la violencia escalara rápidamente. La única respuesta que conocía la gente era más violencia, mientras que era el grupo de izquierdas el único que decidió llamar a la calma. No obstante, según nos explicaba la compañera de Kiev, las consignas que  habían introducido los ultra-nacionalistas seguían ahí y la gente no era consciente de lo que se estaba proclamando.

En el  periodo siguiente se produjeron  las ocupaciones de las instituciones. En este punto surgió una tregua entre los dos bloques y se comenzaron a redactar las primeras demandas. No solo las instituciones fueron ocupadas, sino  muchas infraestructuras, entre las que destacan los hospitales, que se  auto-gestionaban para poder atender a los heridos en los choques con la policía. Hubo cerca de 100 muertes durante este periodo.

Uno de los grandes logros de la ocupación de las instituciones es que los documentos del gobierno empezaron a hacerse públicos y se forzó a la transparencia en algunos ministerios que aún se mantiene, como por ejemplo en el de Educación.

 

El Gobierno en funciones o las disfunciones del Gobierno

Tras la dimisión del presidente Viktor Yanukovich se formó el nuevo gobierno en funciones, del cual formaba parte importante el partido fascista Sbovoda. Es bastante desconocido el hecho de que este gobierno  empezó a limitar el uso de la lengua rusa, lo cual fue una clara provocación para los habitantes del Este (que mayoritariamente hablan ruso), y un punto clave decisivo para el posterior referéndum en Crimea. Así pues, todos aquellos que no aceptaron el nuevo gobierno, aún solo por el simple motivo del idioma, fueron inmediatamente catalogados de “pro-rusos”, de traidores, incluidos los antifascistas e incluso algunos pro-europeos; aquí empezó la manipulación del gobierno de Kiev hablando de soldados rusos en Donesk y Lugansk y de los grupos de pro-rusos pagados por Rusia. Esa manipulación se difundió por los medios europeos y americanos rápidamente.

Así llegó la “Polite people” o “gente educada” (ese era el slogan de su escudo militar), también llamados “hombrecitos verdes”, unos desconocidos que llevaron a cabo una ocupación militar “de forma muy educada” y se proclamaron “fuerzas de defensa propia de Crimea”. Estos sí eran los soldados rusos en Crimea, y al parecer durante un tiempo no se registró violencia a pesar de la tensión existente. La gente aceptó esta ocupación como única alternativa, puesto que no querían tener nada que ver con el gobierno anterior ni con el actual.

Por otro lado, este periodo de paz fue prolífero para los hooligans y el crimen organizado, que empezaron a mezclarse con las protestas. Así es como volvió la violencia, pero esta vez contra todos a los que se cataloga como “pro-rusos” o “separatistas”. Estos, a su vez, no se quedaron de brazos cruzados y dieron una respuesta igual de contundente, facilitando al gobierno de Kiev la posibilidad de catalogarlos como “terroristas”. Bajo esta nueva denominación, se justifican a día de hoy los bombardeos y  masacres en el Este del país.

De esta forma llegamos a la masacre de Odessa, un momento de tensión y confusión, en el que los grandes bandos (pro-gobierno y anti-gobierno de Kiev, mal llamados pro-rusos) se habían estado provocando mutuamente. La izquierda en este momento se había separado en dos ramas principales: Por un lado un grupo denominado “La lucha”, que fueron catalogados dentro de los pro-rusos y por el otro, los anarquistas que fueron incluídos en el grupo de los pro-ucranianos. Ambas clasificaciones son, más que imprecisas, erróneas.

En el incidente, los que perecieron fueron atacados por nacionalistas, pero la confusión fue máxima cuando, al margen del grupo al que supuestamente pertenecían, había  gente alimentando el fuego y gente ayudando a escapar a los que habían quedado atrapados en el edificio. Todavía los hechos no están claros y las conjeturas siguen en el aire.

La compañera de Ucrania definió la situación como “guerra civil”, para hacernos entender el sinsentido que enfrenta a la gente entre sí. Esto es que, dentro de la sociedad, ambos supuestos bandos tienen unas demandas en común y las están buscando cada uno por sus vías. El papel de la izquierda en este punto se vuelve clave, ya que los sindicatos han constituído lo que llaman “La tercera fuerza”, unas milicias de protección que cuidan de la gente sean del bando que sean y que no van armadas.

 

El FMI y la Unión Europea

Uno de los grandes dilemas de los que apenas se comenta nada en los medios es la intervención del Fondo Monetario Internacional y de la situación económica de Ucrania, fuertemente dependiente energéticamente de Rusia. Por un lado el FMI ha liberado un tramo de un crédito al gobierno de Ucrania, cuando aún era un gobierno de transición, por el que Ucrania  tendrá que responder “modernizando” el país, es decir, introduciendo medidas neoliberales en su economía que hasta ahora habían sido frenadas. Esas medidas facilitarán las condiciones para las grandes multinacionales como Shell o Chevron para explotar las reservas de gas que puedan tener en el país mediante Fracking con el falso pretexto de la independencia energética. Una de las primeras medidas que ya está  pidiendo el FMI es subir las tarifas eléctricas a las familias, que hasta ahora pagaban menos que las empresas, hasta igualarlas a estas. (Más información)

 

Ucrania Post Encuentro

Tras el encuentro de Bucarest, se llevaron a cabo las elecciones generales, el 25 de mayo de  2014, que fueron rechazadas en las zonas autoproclamadas independientes, allí se habla más de referéndum para anexionarse a Rusia. Es por esto que, durante el encuentro nuestra compañera nos explicó que se temía una intervención de Rusia. Un ex ministro de Economía de Yanukovich arrasó en la primera vuelta de las elecciones, Poroshenko, otro oligarca al poder, esta vez el magnate del chocolate. Desde el día siguiente de las elecciones ha habido bombardeos en las regiones autoproclamadas independientes y posteriormente una propuesta de alto al fuego por parte del nuevo Gobierno de Ucrania. 24 horas en Ucrania equivalen a 24 días de acontecimientos en cualquier otro pais del planeta.

 

La clase obrera se revela en Bosnia y Herzegovina

Una activista bosnia introdujo las recientes movilizaciones que se vienen llevando a cabo en la región balcánica de Bosnia y Herzegovina. A diferencia con las anteriores exposiciones, en esta, la interacción de la gente se vuelve vital para comprender un movimiento surgido de las bases, en concreto, iniciado por los trabajadores de una fábrica en Tuzla y desarrollado por miles de ciudadanos hartos de una situación insostenible. Tal vez, lo que está sucediendo en Bosnia, sea la movilización más cercana a lo que se vivió en mayo de 2011 en el estado español, con matices.

 

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La privatización criminal

Tras el fin del la guerra en 1995, queda una organización del estado que nuestra compañera catalogó de disfuncional. La geografía se divide en dos  bloques: la Federación de Bosnia y Herzegovina y la Republika Srpska. Desde entonces, predomina la “privatización criminal” (es decir, amiguismo, enchufismo, etc.), un desempleo crónico que ronda el 40%, población decreciente (mueren más que nacen) y la inexistencia de la clase media, fruto del alto endeudamiento producido por las medidas tomadas tras los acuerdos de Dayton y las intervenciones del FMI.

Durante los tiempos de Yugoslavia, Bosnia era una de las regiones industriales más prolíferas y la ciudad de Tuzla destacaba por su tradición industrial. A día de hoy, no hay ya ninguna fábrica operativa debido a la privatización y posterior declaración de ruina, con lo que todos sus trabajadores han sido dejados en la estacada, sin trabajo ni cobertura social de ningún tipo. Desde inicios de 2013, por este motivo, los trabajadores de cinco fabricas empezaron a llevar a cabo protestas semanales. Este clamor fue ignorado hasta que hubo un punto de inflexión: en febrero de 2014 otros grupos sociales se unieron a la protesta: parados, estudiantes, pensionistas,  veteranos de guerra… Y así se formó una masa crítica.

Tras la guerra de los balcanes, el nacionalismo domina la región y su discurso invoca el miedo a la guerra en cada protesta (El partido ultra-nacionalista en Croacia obtuvo más de un 40% de los votos en las últimas elecciones al Parlamento Europeo). La conclusión a la que llegan muchos movimientos es: estamos mal, pero al menos estamos en paz, y la paz  tiene un valor absoluto. No es este el caso de nuestro relato. Aunque en Bosnia convive una mezcla de culturas única en la región con importante presencia musulmana, en Tuzla, aquellos que se unieron lo hicieron porque comparten los mismos problemas endémicos. El resultado fue poco menos que sorprendente: se rechazó frontalmente cualquier idea nacionalista y se llamó a la solidaridad.

 

El punto de no retorno

El día crítico, el 7 de febrero de 2014, más de 60 edificios institucionales ardieron en todo el país en menos de dos horas. El gobierno federal y cuatro gobiernos locales dimitieron poco después. El movimiento, por su parte, hizo una llamada a la paz convocando al día siguiente “manifestaciones” para arreglar, limpiar y, en definitiva, actuar de forma cívica. Junto a esto llegó el rechazo al nacionalismo.

Ese día, en Sarajevo, la represión fue la protagonista y la chispa incendió a las masas. Frente a a la baja cantidad de efectivos policiales, los agentes fueron extremadamente violentos y arrestaron a cientos de personas, incluyendo 40 menores a quienes se les imputó cargos de terrorismo. El rastro de los detenidos se perdía, no se sabía ni donde estaban, ni si estaban en el hospital o comisarías, solo había rumores circulando de boca en boca.

Mostar era un punto candente en el conflicto. Esta ciudad está dividida en dos partes muy diferenciadas: el lado bosnio y el lado croata, con una gran masa de población musulmana. Aquí se corría el peligro de que un accidente mayor o la muerte de alguien pudiera desencadenar un conflicto entre los diferentes grupos sociales en clave nacionalista. Finalmente, nada de esto ocurrió.

Ante la situación, representantes los gobiernos de Croacia y Serbia se encontraron y amenazaron publicamente con forzar intervenciones de tropas internacionales para levantar de nuevo el temor al fantasma de la guerra. Desde el resto de la Unión Europea no se hizo sino criminalizar sistemáticamente todo el movimiento. Esto abrió una “negociación” de los líderes de varios países con “representantes” del movimiento, que no eran sino gente de ONGs y partidos políticos, formas de organización conocidas en el país por su alto grado de corrupción. El tema quedó zanjado con una conclusión: si el movimiento no forma un partido político no hay diálogo posible.

 

Democracia directa y empoderamiento ciudadano

En 2008 en Croacia, un grupo de estudiantes planeó durante unos meses la ocupación de su universidad. El movimiento llegó a extenderse hasta alrededor de 80 facultades del país. Durante la preparación desarrollaron un manual para llevar a cabo las ocupaciones y su consecuente organización. A este manual se le llamó “The occupation cookbook” (“El libro de cocina de la ocupación”).

En el folleto se describen las pautas para realizar una ocupación de forma pacífica y organizarla mediante una metodología de democracia directa. Esta publicación era conocida en Tuzla, así que se utilizó de forma pedagógica en la mayoría de ciudades para educar al movimiento con una campaña de difusión mediante la impresión de una versión reducida y su difusión durante manifestaciones y asambleas. Tras los episodios de violencia se acusó a los promotores del libro de haber “pacificado la protesta”, a lo que se respondió que sí, que la idea era canalizar la rabia hacia la construcción de un contrapoder popular.

Las asambleas populares en las que se organiza el movimiento se denominan plenums, y son 20 los que se mantienen en la región de la Federación de Bosnia y Herzegovina. Por contra, en Republika Srpska no se dió el fenómeno debido al predominio del nacionalismo entre sus ciudadanos, que según nuestra interlocutora, se podría definir como que “los derechos sociales son importantes, pero más importante aún es la unidad  nacional”.

Los  plenums son independientes, descentralizados, sin representantes y en constante interconexión unos con otros. Desde ellos se empezaron a imponer medidas sobre el poder político en forma de pequeñas victorias, entre las primeras se encuentra la bajada del sueldo para los cargos políticos o la renuncia del gobierno local en Tuzla.

A día de hoy la estructura organizativa del movimiento se está moldeando: se divide en grupos de trabajo asignados a cada ministerio que, basándose en las demandas iniciales, se entrevistan regularmente con los ministros correspondientes para presentar sus propuestas y forzar su aplicación. Todos los grupos de trabajo son abiertos y sus componentes y promotores tienen el deber de mantener el proceso educativo que permite a la gente participar. El gobierno federal, al ser provisional, está abierto a las demandas de los plenums y estos, por su lado, intentan conseguir una base desde la que seguir adelante tras las próximas elecciones previstas para este otoño.

Hay un grupo de trabajo que destaca por su función: la seguridad. Allí se destinaron los participantes conflictivos, que encontraron una forma de sentirse útiles y ayudaron a mantener la calma en momentos tensos. No obstante, hubo situaciones demasiado difíciles y se llegó a contratar puntualmente empresas de seguridad como último recurso.

Esto lleva a la cuestión de la financiación del movimiento para poder llevar a cabo su actividad, una cuestión que no fue muy difícil de resolver: se realizan actos de solidaridad en otros países, donde se recogen fondos para luego enviarlos en forma de apoyo.

El papel de los medios de comunicación fue nefasto y siempre en contra del  movimiento, es por ello que crearon sus propios medios en internet y usaron las redes sociales para llevar a cabo campañas. A continuación dejamos los enlaces:

Actualmente, la región de Bosnia, junto a Serbia y Croacia se encuentran bajo el impacto de una catástrofe natural y humanitara causada por inundaciones. El movimiento es partícipe de la gestión de la situación.

 

Rumanía después de Roșia Montană

Durante varios meses, las protestas en contra de la polémica mina de oro en Roșia Montană que estaba construyendo una empresa canadiense, estuvieron muy activas. Esas protestas lograron juntar a activistas que llevaban muchos años luchando contra proyectos mineros en Rumanía y a una amplia base de la población. Ahora la situación está zanjada de momento y el proyecto se ha paralizado. Desde esta paralización, no ha habido ninguna otra gran protesta ni movimiento similar, aunque los activistas se están organizando para luchar contra la nueva amenaza de las regiones naturales del país: el Fracking.

Al mismo tiempo que nuestro encuentro tuvo lugar, otro se dió paralelamente en la mencionada región: el 4º Foro Contra los Megaproyectos Innecesarios e Impuestos.

Otra de las cuestiones sobre las que se iban a pronunciar los activistas es las elecciones europeas y la gran crisis de representación que hay en el país. No obstante, parece que la sociedad no está receptiva ante las proclamas de más democracia. Para ello, tras el primer día de encuentro, el segundo se abrió un debate en el parque Herastrau para discutir los diversos retos a los que se enfrenta la construcción europea, incluída la periferia, y si la UE y sus instituciones son las adecuadas para esa contrucción.

 

¿Y qué se habló sobre el estado español?

Si bien muchos de los activistas ya presentes estaban al corriente de las movilizaciones, aprovechamos para entrar en detalles sobre nuestras experiencias en las charlas informales. Nuestra presentación fue muy concreta y nos dedicamos a hablar sólo de proyectos en los que estamos personalmente involucrados, puesto que hubiera requerido mucho más tiempo y esfuerzo hablar sobre el 15M y la situación política en general. Se habló en términos de “revolución distribuida” y se trató de poner tres ejemplos de iniciativas en las que la participación y la descentralización forman parte de las características intrínsecas a la emancipación socio-política que se está llevando a cabo en el estado español.

Por un lado hablamos de nuestra reciente participación en una serie de talleres sobre mediactivismo a lo largo de dos años en Polonia, organizados junto a Krytyka Polityczna y la gente de DinamoPress (Italia). Se pueden ver detalles sobre lo que se hizo durante este proyecto en el siguiente vídeo

Por otro lado, presentamos el proyecto del OCM (Observatorios ciudadanos municipales), explicando el funcionamiento de la herramienta online que los apoya, OCAx, estrategia general e idea de fondo.

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