Como ya comentamos en el post anterior, Volos se ha hecho famosa por su mercado de intercambio y otras iniciativas de economía solidaria. No pudimos faltar a encontrarnos con los promotores de estas ideas y nos dirigimos hacia el mercado de la Red de Intercambios y Solidaridad.
Este proyecto concreto surgió en 2010, cuando la crisis ya había empezado pero aún no había golpeado tan duramente en Volos. Se crea a partir de un grupo de gente muy distinta cuyos principios no les permitían permanecer indiferentes ante la ya presente crisis de valores. Entre ellos habían funcionarios del ayuntamiento, alguien de la asociación de consumidores e incluso un cura local. Una de las cuestiones que la Red quería implantar fue el uso de una moneda social: El TEM (siglas de Unidad Local Alternativa, en griego).
El funcionamiento del TEM está basado en el sistema LETS. En este sistema la moneda es solo un facilitador del intercambio de productos y servicios, de manera que nadie puede acumular más de 1200 TEMs y nadie puede deber más de una cierta cantidad, que en un principio fueron 300 TEMs pero que tuvo que rebajarse por problemas que se comentarán más adelante. Esa deuda se contrae con la comunidad y puede ser retornada con productos o realizando trabajos varios y, además, es libre de intereses.
El límite máximo de 1200 TEMs evita la acumulación de riqueza, de manera que la circulación de esa riqueza es la que marca el ritmo de la economía. Para evitar los problemas de especulación y de transacciones oscuras que pudieran llevar a la inflación, que en otras monedas sociales causó la necesidad de confiar en el papel, todo queda inscrito en una base de datos en internet. Esa base de datos se basa en un software open-source, Cyclos, para que así el proyecto pueda replicarse en cualquier lugar.
Para formar parte de esta red, bastaba con inscribirse pero últimamente hace falta también un seminario de formación para integrar mejor a las personas en el proyecto y sus ideas de base. Pero no hay un sistema centralizado que controle ese acceso ni las transacciones. El TEM se extendió más allá de los límites del mercado y su comunidad, incluso algunos negocios ya lo admiten en Volos, aunque son pocos y en general de base cooperativa.
Actualmente el proyecto está compuesto por gente con muchos puntos de vista: por un lado hay personas con una idea de mejora social que ven el proyecto como complementario al sistema, otros que lo ven como sustitutivo y, por el otro lado, aquellos a los que la crisis les ha causado graves perjuicios económicos.
Según nos comentaron, la prensa se empeñó en promocionar este proyecto; nosotros mismos hemos encontrado reportajes en la BBC, TVE y otras varias cadenas. No obstante, el mensaje que se entiende de todo esto le sonó a la gente del proyecto como “ya no se necesitan euros” o “todo gratis”, cuando eso no es lo que se intenta promover, era solo lo que la gente quería oír.
Fueron varios los que aparecieron tras las menciones en la prensa y se añadieron al proyecto sin más. Esto causó una serie de conflictos debido a que una parte de los participantes no compartían los principios con los que había nacido el proyecto, lo que llevaba a discusiones completamente irrelevantes. También había personas que tomaban el crédito máximo permitido, que por entonces eran 300 TEM, gastaban en productos y desaparecían sin devolver la deuda, lo que ponía en riesgo todo el sistema y tuvieron que poner el límite de crédito a 40 TEMs para reducir riesgos.
Por todo eso, ahora, para participar, se celebra primero un seminario de aproximadamente una hora en el que se explican los principios y el funcionamiento del proyecto. Se llega así a un nivel de expansión más lento pero estable. Pueden, pues, enfocarse más en adaptar los distintos niveles de participación de la gente, y combatir el individualismo por fases ya que este sigue siendo el principal lastre en el proyecto.
Pero no todo fueron dificultades, se realizaron muchas labores de trabajo colaborativo y se valora que ha habido una evolución positiva del proyecto así como mucho conocimiento adquirido en el proceso.
Una parte importante de esta red es el espacio del que disponen, un área industrial de varios cientos de metros cuadrados con varios edificios en su interior.
Este área estuvo en manos del ministerio de cultura y posteriormente se cedió para un proyecto que la universidad iba a realizar con fondos de la Unión Europea. Más tarde se vió que los fondos no iban a ser suficientes para edificar en el recinto como se pretendía, ya que el terreno había sido una laguna y el gasto se disparaba mucho por la dificultad del terreno.
La gente de la Red pidió entonces permiso a la Universidad para utilizar el espacio y les fue concedido por un año. En este momento el permiso ha expirado y no es posible renovarlo porque se desconoce al auténtico propietario de la finca, que cambió de dueño durante el pasado año. Están en proceso de buscarlo para regularizar la situación, pero la burocracia local es muy lenta y cara para consultar los registros de la propiedad.
Ahora mismo,pues, el recinto está ocupado involuntariamente y son conscientes de que algún día pueden perder el espacio, con lo que se ven con ganas de legitimarlo antes de que se intente desalojar. Para ello trabajan en reformar el lugar y tienen un ambicioso plan de futuro.
A parte del existente mercado y la cocina que una vez a la semana se convierte en comedor social, quieren abrir en breve una cantina con productos locales y de comercio justo. Más a largo plazo una guardería -tal vez una escuela-, salas para alojar algunas clases de la universidad, un taller de arte, un teatro, un escenario para música en directo, locales de ensayo para grupos musicales y, finalmente, un taller para metal, madera u otros materiales. Para organizar el mercado, la moneda y la cocina y todos esos proyectos de futuro se reúnen una vez a la semana en asamblea abierta.
A pesar de ser tan conocida, esta red de intercambio no es la primera ni única en Grecia, las hay con varios años de historia. Tras las protestas de 2011 y la toma de las plazas, mucha gente se interesó en el proyecto, lo que llevó a visitantes habituales que se pasaban a tomar nota de cómo funcionaba y, desde entonces, 20 nuevas iniciativas relacionadas han surgido en todo el país, además de las pre-existentes.
Esta red participó también en el festival anual de economía alternativa y solidaria en Atenas, cuyo resultado de este año ha sido satisfactorio bajo la impresión de las personas que nos hemos ido encontrando y que acudieron. Nos comentan que hubo mucho enfoque práctico sobre como solucionar los problemas a los que se enfrentan. Esos problemas son básicamente la comunicación entre proyectos, la sostenibilidad en el tiempo que depende de la creación de redes de solidaridad entre ellos y la difusión de dichos proyectos hacia el resto de la población.
La Red tiene un enorme trabajo por delante para acomodar todos los proyectos que tienen en el espacio y para afianzar el lugar, pero cuentan con su entusiasmo y dedicación. La economía solidaria se está convirtiendo para muchos habitantes de Grecia en la única opción para sobrevivir en la devastadora situación económica del país. Por eso, a lo largo de este viaje, tendremos la oportunidad de encontrarnos con otros proyectos de este tipo. La siguiente parada: Salónica.